En la imagen a la izquierda, Jose Elias, representantes de Cruz Roja que explicaron el espacio Pozas y Juan Cruz a la derecha.

El humor, la ilusión y el optimismo, han estado entre nosotros… ¿dónde están ahora ?

La psicóloga Lecina Fernández afirma en una entrevista publicada en Womenalia sobre la ilusión: “La falta de ésta y de emprendimiento puede afectar en el día a día, convirtiéndose su ausencia, y nosotros con ella, en rutina, en no mirar hacia adelante, en olvidar nuestro carácter proyectivo, en no sentirnos capaces de construir nuestro futuro. Esto nos puede llevar a pensar y sentirnos limitados a una vida reactiva, a la limitación de libertad, pudiendo llegar a provocarnos estados de ansiedad y/o depresión”.

Parece que lo adquirido desde pequeños, lo vamos reduciendo tanto, tanto, que casi desaparece de nuestro ser.  A quién de pequeño no le hacía ilusión bajar a la calle a jugar con los amigos, ilusionarse con que el domingo pasarías el día con los abuelos, la ilusión por la primera excursión del cole, o claro está, ilusionarse con que mañana al despertar, sus Majestades de Oriente pasarían  por casa, por nuestra casa.

información de las II Jornandas sobre Humor y optimismo.

La psicóloga afirma también que la ilusión puede recuperarse incluso cuando nos sentimos carentes de ella. Perder la ilusión por hacer cosas, ¿quién no escuchó esta frase alguna vez?

El pasado 25 de octubre de 2017, se celebró en el Colegio de Psicólogos de Madrid, las II Jornada de Buen Humor y Optimismo como herramientas terapéuticas coordinadas por los psicólogos José Elías y Juan Cruz. Ambos destacan que encaminar la vida con buen humor y optimismo puede “ser clave para enfrentar nuestros problemas”.

Soy de los que piensa que no podemos dejar de lado al niño que tenemos dentro. Pero claro, cuando te levantas por la mañana, preparas la cafetera y pones la radio… parece que el optimismo se  va por el filtro del café. La actualidad del día,  las tensiones en el trabajo, la falta de tiempo para tener tiempo con los demás, etc., hacen que podamos perder el norte en algún momento.

Déjame que te cuente una cosa, trabajar y no perder el optimismo o la ilusión en estos momentos, como tú sabrás bien, no es tarea fácil, sí además le sumamos a la jornada, la elaboración de una Tesis Doctoral sobre una enfermedad poco frecuente, la cual está poco estudiada a nivel clínico y social. Puedes llegar a pensar que hay poco espacio para el optimismo, ilusión o humor. Puedes pensar que la situación se presenta oscura tirando a negra, teniendo en cuenta además, que la enfermedad afecta a la visión. Aunque es cierto que hay ocasiones donde impera el desánimo, debo indicar que han sido y son, momentos puntuales. Tengo trabajo, y lo afronto cada día con optimismo intentando hacerlo mejor cada día, y tengo una Tesis Doctoral entre manos que me hace ver el futuro con ilusión y optimismo. Cuando pueda terminar esta investigación social, las futuras familias que se enfrenten a un debut de la Neuropatía óptica hereditaria de Leber, podrán conocer qué sucede en la etapa educativa, en el marco laboral, o cómo es el ajuste del afectado y familia con esta enfermedad poco frecuente. Ese es mi propósito, espero conseguirlo.

Actualmente el desconocimiento sobre estas enfermedades es mayúsculo y es muy positivo, desde mi punto de vista, que la investigación social se abra paso y se ocupe del bienestar de las personas, en momentos en los que sin previo aviso, la vida del afectado puede girar 360º.

Conocer al Psicólogo Juan Cruz y dialogar con él en un lugar privilegiado, la Casa de Campo (Madrid), resultó un encuentro apasionante. Esta Tesis, me está aportando grandes oportunidades, y esta fue una de ellas. Con Juan Cruz pude  conversar sobre el proceso de afrontamiento con la enfermedad, conocer su punto de vista sobre el trabajo del tejido asociativo y otras cuestiones que ya integran mi tesis. Fue entre esos árboles y la tranquilidad de aquella noche de “Otorano” cuando me informó sobre esta II Jornada de Buen Humor y Optimismo como herramientas terapéuticas.

En la sesión del pasado día 25 de octubre, Juan Cruz indicó que “el humor y la risa tienen beneficios para la salud, porque, al reírnos, movilizamos una gran cantidad de más de cuatrocientos músculos y se liberan neurotransmisores que mejoran nuestra calidad de vida, como la dopamina, la endorfina y la adrenalina”. Y José Elías añade que “el humor fortalece el corazón, ya que acelera el ritmo cardiaco; alivia las digestiones, porque agita el hígado y órganos digestivos; mejora nuestra respiración por el efecto de la ventilación respiratoria, e incrementa el sistema inmunológico, fortaleciéndonos frente a algunas enfermedades comunes, como alergias, resfriados o gripes”.

En el ámbito de lo social recomendamos aplicar las palabras de ambos profesionales recogidas en Noticias Positivas, “hablamos de un optimismo emocionalmente inteligente explicó Cruz, que nos permita conectar emocionalmente con la realidad para, desde nuestras capacidades y recursos, centrarnos en sus aspectos más favorables y conseguir objetivos alcanzables”.

Ambos inciden en que, en situaciones adversas, conectar con la realidad y acompañar las emociones con humor e inteligencia, nos proporciona la constancia necesaria para la acción y para mantener la esperanza.

En el marco del optimismo y humor, las Jornadas fueron inauguradas por los humoristas gráficos “Gallego y Rey”, se habló de filosofía, de ilusión, de economía, el cine, el teatro y entre otros aspectos, del espacio “Pozas”, en Madrid. Ejemplo en su día a día al realizar actividades inclusivas que normalizan la comunidad sin etiquetas. La propuesta es clave, personas que se unen para realizar diferentes talleres o desarrollar distintas inquietudes, sin más.

Termino ya, de forma cíclica, hablando de ilusión y recordando las palabras que sobre este concepto cita la psicóloga Lecina Fernández, ponente en estas II Jornadas: “Todos sabemos qué es la ilusión. Forma parte de nuestro vocabulario habitual, de nuestra cultura y de nuestra vida. Todos la hemos vivido. Aunque para cada persona puede significar una cosa, todos la vivimos como algo  positivo”. La profesional aporta una condición diferencial entre España y el resto de los países de nuestro entorno: “la palabra ilusión existe en otros idiomas y al igual que en español se relaciona con la alteración de la percepción de los sentidos, con el engaño e incluso el auto-engaño. Pero en el idioma español también tiene un sentido positivo. Cuando hablamos de ilusión la asociamos a alegría, a personas, a proyectos, y a muchos otros conceptos. ¿Qué es la ilusión?

La Psicóloga señala que la ilusión va más allá de una emoción, pensamiento o estado, es un comportamiento que incluye un conjunto y sucesión de actos:

1. Creer en los sueños.

2. Sentirse capaz de diseñarlos y hacer real lo imaginado.

3. Emprender acciones para perseguirlos.

4. Ser perseverante  para conseguirlos.

5. Tener esperanza en lograrlos a pesar de la incertidumbre y de las     adversidades.

6. Y además, recorrer el camino con ganas y alegría.

 

Y para ti, ¿qué es la ilusión?

 

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